Día mundial del sueño

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Día mundial del sueño

Categoria : Salud

El sueño es un proceso fisiológico de vital importancia para la salud integral de los seres humanos, para la supervivencia del individuo y para el correcto funcionamiento del sistema nervioso. Si no conseguimos dormir bien se reduce la calidad de vida, aumenta el riesgo de hipertensión, por tanto, de sufrir otros padecimientos.

El sueño es una situación fisiológica del organismo que mediante una pérdida reversible de la conciencia y actividad motora consigue una reparación del cansancio físico y psíquico.

Es un proceso activo complejo que se caracteriza por desarrollarse en dos estados característicos que se observan mediante electroencefalograma.

Fase REM (movimientos oculares rápidos)

Es un sueño de movimientos oculares rápidos conocido también como sueño paradójico, de sincronizado o D. es una etapa que se caracteriza por una actividad neuronal muy elevada e hipotonía muscular. Es la fase en la que se producen los sueños.

Fase NREM o de sueño lento (sin movimientos oculares rápidos)

Comprende cuatro estadios y se caracteriza por una retardación progresiva de la actividad neuronal, pero persiste el tono muscular. Los diferentes estadios son:

Estadio 1 (adormecimiento). Estado de somnolencia que dura unos minutos (5% del tiempo total del sueño)

Estadio 2 (sueño ligero). Disminuyen tanto el ritmo cardiaco como el respiratorio. Se dan variaciones en el tráfico cerebral, períodos de calma y súbita actividad. Es más difícil despertarse que en la fase 1 (50% del tiempo total del sueño).

Estadio 3 (Fase de transición) es una etapa previa al sueño profundo. Se pasan unos 2-3 minutos en esa fase.

Estadio 4 (Sueño delta). Es una fase del sueño lento, las ondas cerebrales en esta fase son amplias y lentas, así como el ritmo respiratorio. Cuesta mucho despertarnos estando en esta fase, que dura unos 20 minutos. No suelen producirse sueños (20% del tiempo total del sueño).

Durante el sueño tienen lugar varios ciclos (4-6 por noche) en los que se alternan fases REM y NREM. Se estima que el sueño paradójico ocupa el 25% del total del sueño.

Las necesidades de sueño varían según la edad y características del individuo. La mayoría de los adultos duermen 5-9 horas, aunque lo más frecuente es unas 7-8 horas. La duración del sueño disminuye con el envejecimiento.

El insomnio se define como una sensación subjetiva de malestar respecto a la duración y/o calidad del sueño, que se percibe como insuficiente y no reparador. La persona con insomnio presenta alguno de los siguientes síntomas: incapacidad para conciliar el sueño, aumento del número de despertares nocturnos, disminución del tiempo de sueño (despertar temprano) o sensación de sueño insuficiente.

Esto da lugar a fatiga, ansiedad y disminución del grado de alerta.

Aparece somnolencia diurna, que puede provocar accidentes laborales y de tránsito.

Las causas del insomnio son muy variada y, en ocasiones, no se presenta aislada o fácil identificarse. El insomnio se relaciona con la edad. Se trata del trastorno del sueño infantil más frecuente y puede afectar desde lactantes hasta niños de 5-6 años. Normalmente, la causa es una deficiente adquisición del hábito del sueño. Por otra parte, la edad avanzada conlleva también una alteración de los ciclos del sueño. El sueño se vuelve menos reparador, ya que se acortan las fases 3 y 4, se alargan las restantes.

Causas de insomnio:

Insomnio secundario.

  • Enfermedades crónicas: alergia, trastornos cardiovasculares, EPOC, demencia, procesos oncológicos, endocrinos o alteraciones metabólicas, etc.
  • Problemas psiquiátricos: depresión, trastornos de adaptación, obsesivo compulsivos, de ansiedad, etc.
  • Consumo de excitantes: alcohol, café, té, cacao, cola, tabaco, cocaína, etc.
  • Situaciones de estrés.
  • Factores ambientales inadecuados.
  • Acontecimientos vitales.
  • Ruptura del ciclo circadiano (de corta duración, como el jet-lag).

Insomnio primario.

  • Apnea del sueño, que se diagnostica mediante polisomnografía.
  • Síndrome de piernas inquietas.
  • Síndrome del movimiento periódico de las piernas: movimientos bruscos por la noche, generalmente asociados al envejecimiento.
  • Estrés crónico, que causa hipervigilancia una vez pasada la situación que lo originó.
  • Trastornos del ritmo circadiano, sobre todo, en turnos de trabajo nocturno.

Medicamentos que pueden causar insomnio

  • Aminas simpaticomiméticos.
  • Anticolinérgicos.
  • Antineoplásicos.
  • Estimulantes del SNC.
  • Otros: fenitoína, nicotina, levodopa, quinidinas, cafeína.

 

El paciente usualmente se queja de dificultad para conciliar el sueño, despertares frecuentes durante la noche o somnolencia diurna. Hay numerosas definiciones de insomnio, una podría ser la adoptada por la Asociación Americana de Centros de Estudios y Tratamientos del sueño, que define como la latencia mayor de 30 minutos y/o dos o más despertares nocturnos y/o vigilia nocturna mayor a una hora y/o tiempo de sueño total menor de 6 horas.

Clasificación.

En la clasificación del insomnio se pueden utilizar diferentes criterios que nos evidencian distintos tipos.

En función de la duración

Agudo o transitorio. Dura de 2-3 días y a continuación desaparece. Suele aparecer relacionado con situaciones estresantes no habituales como exámenes, viajes o trabajo. No se recomienda tratamiento, ya que remite cuando se elimina la causa que ha provocado la situación de estrés.

De corta duración. Dura un máximo de 4 semanas y se relaciona con situaciones estresantes de mayor duración o gravedad, problemas familiares, económicos, laborales, etc.

Crónico o de larga duración. Dura más de 3 semanas o un mes. Sus causas son múltiples y muchas veces no están claras. Para muchos se trataría del verdadero insomnio.

En función de la intensidad

Leve o ligero. Se presenta casi cada noche, pero se asocia con un deterioro mínimo de la calidad de vida.

Moderado. Se sufre cada noche. Se relaciona con un deterioro moderado de la calidad de vida y se observan síntomas asociados como irritabilidad, ansiedad, fatiga, etc.

Grave. Igual que el anterior, tiene lugar cada noche y se relaciona con un deterioro moderado de la calidad de vida, pero en este caso los síntomas asociados se presentan con una intensidad mayor.

Según su naturaleza y forma de presentación

De conciliación. Cuando se tarda más de 30 minutos en conciliar el sueño.

De mantenimiento. Cuando el sueño se ve interrumpido durante la noche y hay dificultad para volver a conciliarlo.

De despertar precoz. El individuo se despierta antes de lo normal. Es el más frecuente en ancianos y en pacientes con depresión.

Prevención.

Medidas higiénicas del sueño.

No tomar sustancias excitantes como: café, té, alcohol, tabaco, etc. Especialmente durante la tarde o final del día.

Tomar una cena ligera y esperar una o dos horas para dormir. No irse a la cama con sensación de hambre. Se puede tomar un vaso de leche caliente (sin chocolate) o una infusión (sin teína) para favorecer la relajación antes de ir a dormir.

Es aconsejable la realización de un ejercicio moderado al menos 3 días por semana, por ejemplo: caminar y sin parar durante 15 minutos. Es preferible realizarlo durante el día, nunca antes de acostarse.

Evitar siestas prolongadas (no más de 20 a 30 minutos) y nunca por la tarde-noche.

Si usa medicamentos hay que tener en cuenta que algunos fármacos pueden producir insomnio.

Mantener horarios se sueño regulares, acostándose y levantándose siempre a la misma hora. Si no se consigue conciliar el sueño en unos 15 minutos salir de la cama y relajarse en otro lugar para volver a la cama cuando aparezca el sueño.

Evitar la exposición de luz brillante a última hora de la tarde y por la noche si existen problemas para conciliar el sueño.

No realizar en la cama tareas que implique actividad mental (leer, ver tv, usar dispositivos electrónicos, etc.).

Es imprescindible mantener un ambiente adecuado que favorezca y ayude a mantener el sueño. Se debe procurar tener una temperatura adecuada, evitar ruidos, usar colores relajantes, una cama confortable, etc. Evitar los ambientes no familiares o no habituales a la hora de dormir.

 

Doctor Carlos Isales.


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